Las bendiciones y maldiciones de Deuteronomio 28

Este mensaje trata sobre las bendiciones y maldiciones de Deuteronomio 28

En el estudio de Deuteronomio nos ha ido quedando claro que la desobediencia trae el castigo de Dios, debemos enseñar el precio en la tierra y el precio en la vida eterna de desobedecer a Dios.

Las bendiciones que Dios promete a su pueblo están determinadas por la obediencia, las maldiciones, por la desobediencia, y estos es el tema central de este pasaje bíblico que se conoce como «Las bendiciones y maldiciones de Deuteronomio 28»

Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Deuteronomio 28:1

La bendición siempre es condicional: la recompensa de la obediencia es la bendición.

Las bendiciones y maldiciones de Deuteronomio 28

Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir. Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti. Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da. Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos. Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán. Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar. Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado. Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas, Deuteronomio 28:3-13

Bendición económica: prosperidad basada en el trabajo y la provisión de Dios para que el trabajo prospere.

Bendición familiar: hijos y un hogar feliz basado en una vida de obediencia y alabanza a Dios.

Bendición en una naturaleza favorable.

Protección de los enemigos provista por Dios gracias a la obediencia del pueblo.

Paz que obtendrán al los enemigos ver al Dios que protege a Israel.

Posición de honor ante las otras naciones.

¿Esto mismo nos promete Dios a nosotros?

No, exactamente igual no, porque esas son las promesas exclusivas que Dios da cuando se va a constituir la nación de Israel.

No es para nosotros ni para este tiempo lo de ser cabeza y no cola, cuidado con los que enseñan eso, están fuera de la Biblia.

¿Que nada de eso es aplicable a nosotros?

Tampoco.

Sí Dios nos promete bendecir el trabajo de nuestras manos. Y trabajamos confiando en su bendición, sabiendo que puede hacer que nuestro trabajo produzca más allá de lo que determinan las circunstancias.

Sí Dios nos promete una familia feliz cuando nosotros la constituimos en base a sus normas y nos mantenemos todos dentro de esas normas. Pero no esperes una familia feliz donde no se vive como hijos de Dios, donde no se enseña a los hijos a obedecer a Dios, donde se es cristiano a la hora de venir a las reuniones o para criticar a los otros.

Pero, por ejemplo, no puede darnos el clima favorable que promete al pueblo porque nosotros vivimos entre los que dice que serán castigados con el clima, lo veremos en un ratito.

No nos promete hacer una nación grande en la tierra, nosotros somos extranjeros aquí, somos ciudadanos del cielo, allá sí seremos una gran nación.

Ellos recibirían toda aquella bendición si dentro de sus ciudades se vivían sin apartarse ni un milímetro de la obediencia a Dios.

y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, Deuteronomio 28:14

La desobediencia traería castigo.

La maldición no llega sólo porque sí, el castigo no viene de gratis, siempre llega por causa de la desobediencia.

Y Dios tiene dos tiempos en que ejecuta su maldición sobre el pueblo desobediente. O dos modos en castigar, como te quede más claro.

Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán. Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo. Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar. Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas. Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir. Deuteronomio 28:15-19

En primer lugar Dios revoca las bendiciones, las quita de delante del pueblo, el pueblo ya no tiene derecho a ellas.

Las maldiciones mencionadas aquí son exactamente lo contrario a lo establecido en las bendiciones a la obediencia.

Y en segundo lugar las cosas que Dios permitirá que acontezca a su pueblo por causa de la desobediencia.

En Deuteronomio 28:20-68 se detallan las 12 maldiciones o castigos que Dios enviaría a su pueblo.

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